
Traducción de la oración 18:
Lucio Catalina, nacido de origen noble fue (tuvo) de una gran fuerza de espíritu y de cuerpo pero de ingenio malo y depravado. Las guerras intestinas, las matanzas, los robos y la lucha civil le fueron gratas desde su adolescencia y allí ejercitó su juventud.
María Luisa Zaldívar

TRADUCCIÓN:
Su alma deseaba siempre cosas demasiado altas. Su ánimo feroz se agitaba más y más en algunos días por la carencia de la cosa familiar (de familia) y la consciencia de sus crímenes. Además (lo) estimulaban las costumbres corruptas de la ciudad, a las cuales perseguían la lujuria, la avaricia(...)
* Cuando aparece un adjetivo sin sutantivo al lado y aparece en plural y en neutro, en la traducción hay que suponerle un sustantivo genérico como "cosas", "asuntos", "cuestiones",...
He encontrado una página que nos puede ayudar a entender mejor algunas cosas. Para quien lo necesite...http://www.mailxmail.com/curso/idiomas/latin/capitulo4.htm
10) Primera parte
Tamen virtute et patientia nitebantur atque omnia vulnera sustinebant.
adv abl.s/cc nx abl.s/cc nv nx ac.p-CD-ac.p nv
-nitebantur: nitor(intr) apoyarse pret.imp.3ªpers.p.pasiva
-sustinebant: sostener(tr) 3ªpers.p. pret.imp.
Ex castris cohortes per oppidum crebro summittebantur,[ut integri deffessis succederent.]
cc - abl. sjto-n.p cc-ac.p adv. nv nx g-cn part.pas-adj nv
-summittebantur: pasiva pret.imp. 3ªpers.p
-succederent: 3ªpers.p pret.perf. subj. succedo, llegar en sustitucion de
*Ex castris: castris es ablativo y al ir con ex se traduce como unde (de donde)
*Per oppidum: oppidum es acusativo, al acompañado de per se traduce como qua (por donde)
TRADUCCION:
Sin embargo se apoyaban en el valor y la paciencia y soportaban las heridas. Desde el campamento a traves de la ciudad, aunque los intactos llegaron en sustitucion de los cansados.
Qua re cognita, celeriter Afranii cohortes breviore itinere ad eundem
Ablativo absoluto adverbio gen/CN Nom pl. Ab sing/CC Ac/CC
Suj
occupandum locum mittuntur. Contenditur proelio et [quod prius
Gerundio Ac/CD NV NV Ab/CC conj. adv
-OR.SUB.CAUSAL-
in tumulum Afraniani venerant], nostri repelluntur atque terga
Ac/CC Nom pl. NV Nom pl NV Ac/CD
QUO Suj Suj
vertere seque recipere coguntur
INF Ac/CD INF NV
Pasivo Pasivo
*Cohortatus esse se trata de un infinitivo pasivo pero esse está omitido. Se trata de un verbo deponente, por lo tanto, lo traduciremos en activa.
*El gerundio se traduce como nuestro infinitivo en castellano.
Traducción:
Habiendo sido conocida esta cuestión, las cohortes de Afranio son enviadas rápidamente a ocupar el mismo lugar por el camino más corto. Se luchó en combate y, porque los Afranios habían llegado antes al cerro, los nuestros son rechazados y son obligados a volver la espalda y a retirarse.
PEPE MOLA!
El frecuentísimo tópico conocido como Carpe diem -'aprovecha el día'- consiste en una invitación a disfrutar del presente sin preocuparse del futuro. La formulación "carpe diem" aparece por primera vez en Horacio.
Carpe diem es una locución latina que literalmente significa ‘cosecha el día’, lo que quiere decir es «aprovecha el día, no lo malgastes»>.Fue acuñada por el poeta romano Horacio (Odas, 11.8):
Carpe diem quam minimum credula postero ->‘Aprovecha el día, no confíes en mañana’
Se puede entender como "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". O igual "vive cada momento de tu vida, como si fuese el último de tu existencia"
Es un tópico literario, un tema recurrente en la literatura universal como una exhortación a no dejar pasar el tiempo que se nos ha brindado; o bien, para disfrutar los placeres de la vida dejando a un lado el futuro, que es incierto. Cobra especial importancia en el renacimiento, en el barroco y en el romanticismo.
Asimismo se suele traducir erróneamente como ‘aprovecha el momento’, ‘vive el momento’, es decir, «aprovecha la oportunidad y no esperes a mañana, porque puede ocurrir que mañana la oportunidad ya no exista».
Malu y Rebeca
porfavor cuando subais las cosas al blogger , ponerles titulo, explicando lo que habies subido.
1.- Antonius cum cohortibus eodem die (quo profectus erat) revertitur.
Nom/suj Ablat/CC* CCT Abl N Vcop Vpasiva
*Podría ser Dat. o Abl, pero escogemos ablativo porque va precedido de cum.
2.- Arpinius et I (quae audierant), ad legatos deferunt.
N/Suj Ac/CD* P.plus CCL Pres 3ªp.pl
(neutro)--->(neutro) (Vtrans)
*Quae podria ser Nom o Acu, pero al tratarse de un verbo transitive es más fácil que se trate de un Acusativo.
3.- Belgae ea, (quae ad effeminandos animos pertinunt) important
Np/Suj Ac/CD Nom* CC Vintrans V
(Masc (n,p) (n)
*Podría ser acusativo o Nominativo, escogemos Nominativo porque acompaña a un verbo intransitivo.
proximique sunt Germanis, (qui trans R incolunt) qui buscum continenter
Nom(n,pl) V Abl(pl)/CC Nom(pl) CCL CD V
bellum gerunt.
CD V
(…)Y están próximos a los germanos, los cuales habitan cerca del Rin.
**LA PREPOSICION Y EL VERBO**
La preposicion que acompaña al verbo determina toda la frase. Al complementar al verbo puede modificarle el significado.
Ejemplo:
Se ducere: llevar hacia sí mismo > SEDUCIR.
Ex ducere: llevar de/desde (...) hacia otro lado > EDUCAR.
Dido y Eneas son los personajes de los que se sirve Virgilio para justificar la eterna enemistad existente entre las dos grandes potencias mediterráneas de la antigüedad, Cartago y Roma. Eneas era un príncipe troyano, hijo de la diosa Venus, que huyó de su tierra tras el fin de la guerra de Troya por decisión de los dioses para fundar una nueva Troya, Roma. Dido era una legendaria reina de Cartago, enamorada del héroe troyano por arte de Venus para que éste consiguiera alcanzar su destino, fundar Roma.
Las penalidades del héroe romano surgen de la enemistad entre dos diosas, Venus, su madre, y Juno, esposa de Júpiter y diosa del matrimonio; Juno se convirtió en enemiga de la estirpe troyana cuando Paris, secuestrador de Helena, por quien se originó la guerra de Troya, ante una consulta sobre quién de las dos era más hermosa se decidió por Venus. Tras andar errante Eneas por el mar durante siete años, parecía cercana la llegada a Italia, cuando una tempestad suscitada por el dios Eolo incitado por la irascible Juno, lo rechazó hacia la costa de Cartago, en África.
Lo primero que hizo Eneas fue reconocer el lugar desconocido al que había llegado con sus compañeros; no dudó en subir a unos montes en búsqueda de comida con que saciar su hambre. Encontró unos grandes ciervos, los cocinaron y, con ellos calmaron las necesidades de sus estómagos.Mientras tanto, la diosa Venus se quejaba ante Júpiter de las desventuras de su hijo humano; sus quejas tuvieron éxito, pues el rey de los dioses envió a Dido a su mensajero Mercurio para que le acogiera como huésped ilustre y no como enemigo. Tras esta promesa, Venus se le apareció y le hizo entrar en la ciudad junto con sus compañeros bajo una espesa niebla que les ocultaba.
Dido estaba entonces inaugurando un templo dedicado a la diosa Juno; al ver a sus compañeros - Eneas estaba todavía bajo la niebla-, les preguntó por Eneas; rápidamente se disiparon las nubes y se presentó. Dido les invitó a su palacio, no sin que antes Acates, fiel compañero, fuese a buscar al hijo de Eneas, Ascanio, a la playa a la que habían sido arrojados por las olas.La diosa Venus puso en marcha otro plan para que Eneas pudiera llegar a Italia y simultáneamente descansar durante un tiempo: Ordenó a su hijo Cupido, dios del amor, que lanzase sus flechas de amor sobre Dido; de esta manera, quedaría prendada por Eneas y él, sin embargo, no sentiría mucho en su corazón el día de la partida. Durante la cena el corazón de Dido se iba inflamando cada vez más de amor por el héroe troyano.
A la mañana siguiente, Dido se dedicó a pasear por las murallas de la ciudad; su corazón no pudo descansar hasta que le contó a su hermana Anna sus sentimientos; esta le animó a hacer caso a su corazón. En el cielo, las diosas siguieron conspirando para que Cartago y Troya no se separasen, con propósitos distintos, Juno que el matrimonio llegara a buen término, Venus que su hijo descansara y así pudiera fundar la ciudad a la que estaba destinado. Deciden su boda en una cueva, a escondidas de todos, en el curso de una cacería.
Cuando la cacería estaba casi acabada, Juno desata una gran tempestad y cubre en una nube a los amantes; estos a su vez deciden refugiarse en una cueva; Dido quería enterarse de todos los sufrimientos de Troya y de sus habitantes; las respuestas de Eneas le hacían enamorarse cada vez más profundamente. A pesar del temor a que el amado pudiera partir, Dido se entrega a Eneas.
A su regreso a la ciudad, todos los habitantes estaban al tanto de los sucedido; la alegría en la ciudad era grande, incluso a la reina se le escapó que había celebrado la boda con Eneas. Pero la felicidad no duró mucho para los amantes.
La noticia no tardó a llegar a las regiones vecinas. Iarbos, antiguo pretendiente de Dido y siempre despreciado por ella, presentó sus quejas a Júpiter, de quien era descendiente. A su vez Venus le recordó que el destino de Eneas siempre había sido la fundación de la nueva Troya en Italia. Estos dos hechos hicieron que de nuevo enviase a Mercurio a la tierra; pero en esta ocasión sus órdenes irían dirigidas a Eneas: "has de olvidarte de Dido y salir con tus compañeros e hijo a Italia". Esta misiva le entristeció, pero el sentido del deber, así como las palabras de sus compañeros, le convencieron.
Repararon las naves, pintaron sus cascos y las aprovisionaron de víveres. Estos trabajos no pasaron desapercibidos a Dido, quien le reprochó "¿Qué será de mí?; ¿He de quedarme en esta tierra sola y desamparada?". Eneas intentó convencerla de que no la dejaba por falta de amor, sino que lo hacía porque los dioses así lo querían; pero todo fue en vano. Incluso le amenaza con su suicidio en una hoguera junto al palacio real. El piadoso Eneas ordena, por incitación de Mercurio, que sus compañeros armen sus naves y se alejen de las orillas de Cartago. Así lo hacen al amanecer. Dido ve la partida desde las altas murallas de la ciudad con inmenso dolor.
La historia de este amor acaba con el suicidio de la reina. Ante la ausencia de Eneas, preparó una pira con gruesas maderas y se colocó encima de ella. De nada sirvieron las súplicas de su hermana y ciudadanos cartagineses. Tomó una tea, la quemó y se suicidó. Toda la ciudad la lloró, los sacerdotes ofrecieron sacrificios por su alma, mientras a lo lejos Eneas, entristecido, desde su nave contemplaba el fuego físico que la hacía desaparecer.
No fue esta la última vez que Eneas vio a Dido. En su bajada al Infierno la reconoció entre las almas que por allí vagaban. De nuevo le explicó las razones que le llevaron a salir de Cartago, "no fue por mi voluntad, sino por la decisión del padre de los dioses, Júpiter", pero ella ni lo miró ni le habló, a tanto llegaba su odio hacia la persona a la que tanto había amado.
Esta leyenda fue escrita después de que Roma acabara de raíz con su potencia enemiga, Cartago. Se sabía que Aníbal, general cartaginés que estuvo a punto de vencer a Roma en la segunda guerra púnica, en sus años jóvenes había jurado odio eterno a los descendientes de Eneas. No podemos olvidar por otra parte el comienzo de los discursos de Catón en el senado romano "delenda est Carthago", "Cartago debe ser destruida".
Os invito a que hagáis un esfuerzo de imaginación y respondáis a estas preguntas: ¿Cómo contaríais la leyenda si la derrotada hubiera sido Roma?; y si Eneas no hubiera hecho caso al destino decretado por los dioses y hubiera optado por ser feliz con la persona que tanto le amaba?
1º
En la mitología griega griega Dafne (en griego Δάφνη, ‘laurel’) era una dríade (ninfa de los árboles), hija del dios río Ladon de Arcadia con Gea o del dios río Peneo de Tesalia con Creúsa, una ninfa de las aguas que además era sacerdotisa de Gea.
Dafne fue perseguida por Apolo, a quien Eros había disparado una flecha dorada para que se enamorase de ella, pues estaba celoso porque Apolo había bromeado sobre sus habilidades como arquero, y también afirmaba que el canto de éste le molestaba. Dafne huyó de Apolo porque Eros le había disparado a su vez una flecha con punta de plomo, que provocaba desprecio y desdén. Durante la persecución, Dafne imploró ayuda al dios del río Peneo, quien la transformó en laurel, árbol que desde ese momento se convirtió en sagrado para Apolo.
2º
Dafne, cuyo nombre significa "laurel"en griego, es una ninfa amada por Apolo que un día juró no pertenecer jamás a ningún varón.
Un día, Apolo la sorprendió escuchando su canto y se quedó enamorado de tal maravilloso susurro. Dafne al notar su presencia deja de cantar y queda inmóvil por el susto, mientras busca con ojos aterrados un escondite a su alrededor. El Dios Apolo la seduce con mágicas palabras de amor, ella le suplica que se detenga pero él es sordo a su ruego, entonces Dafne echa a correr, pero no tiene a donde huir. Indefensa, pide ayuda a la Tierra y ésta le oye; como salvación comienza a transformarse entre los brazos del Dios. Su suave piel se recubre de una corteza, sus uñas delicadas se alargan en hojas multiplicadas con mágica velocidad. Sus cabellos forman un denso ramaje, el rostro desaparece detrás de la corteza y el cuerpo se transforma en tronco.
Queda fijada con sus raíces hundidas en la tierra, rígida e inmóvil.
Apolo abraza tristemente el árbol y entre lágrimas declara que ese árbol será consagrado a su culto.
La más famosa de las obras inspirada en este relato mitológico es el grupo escultórico de Bernini, quien con su arte captó toda la angustia de la ninfa fugitiva.
3º
Apolo, el dios del sol y de la música, era un gran cazador. Una vez quiso matar a la temible serpiente Pitón que se escondía en el monte Párnaso. Habiéndola herido con sus flechas, la siguió, moribunda, en su huída hacía el templo de Delfos. Allí acabó con ella mediante varios disparos de sus flechas. Delfos era un lugar sagrado donde se pronunciaban los oráculos de la Madre Tierra. Hasta los dioses consultaban el oráculo y se sintieron ofendidos de que allí se hubiera cometido un asesinato. Querían que Apolo reparase de algún modo lo que había hecho, pero Apolo reclamó Delfos para sí. Se apoderó del oráculo y fundo unos juegos anuales que debían celebrarse en un gran anfiteatro, en la colina que había junto al templo. Orgulloso Apolo de la victoria conseguida sobre la serpiente Pitón, se atrevió a burlarse del dios Eros por llevar arco y flechas siendo tan niño. Irritado, Eros se vengó disparándole una flecha de oro, que le hizo enamorarse de la ninfa Dafne locamente, mientras a esta le disparó otra flecha, esta de plomo, que le hizo odiar el amor y especialmente el de Apolo. Dafne era una ninfa cazadora consagrada a Ártemis, y por lo tanto, rechazaba cualquier tipo de amor masculino, y, por supuesto, no quería casarse.
De tal modo, el enamorado Apolo persiguió locamente a Dafne. Mientras, ella huía de él. Pero, poco a poco, Apolo fue reduciendo distancias y cuando iba a darle alcance, y se encontraba ya cansada, Dafne pidió ayuda a su padre, el río Peneo de Tesalia. Apenas había concluido la súplica, cuando todos los miembros se le entorpecen: sus entrañas se cubren de una tierna corteza, los cabellos se convierten en hojas, los brazos en ramas, los pies, que eran antes tan ligeros, se transforman en retorcidas raíces, ocupa finalmente el rostro la altura y sólo queda en ella la belleza. Este nuevo árbol es, no obstante, el objeto del amor de Apolo, y puesta su mano derecha en el tronco, advierte que aún palpita el corazón de su amada dentro de la nueva corteza, y abrazando las ramas como miembros de su cariño, besa aquél árbol que parece rechazar sus besos.
Como consecuencia de este lance, el laurel es la planta dedicada a Apolo, en recuerdo de su amor por Dafne. Una corona de laurel era el premio que recibían los ganadores del concurso Pítico.
Enamorado perdidamente de Eurídice, una ninfa de los valles de Tracia, la convierte felizmente en su esposa. Pero un nefasto día, tratando ella de huir de Aristeo, hijo de Apolo y que pretendía poseerla, pisó una serpiente venenosa y, mordida por ésta, murió.
La pena invadió entonces a Orfeo, y llorando desconsoladamente a las orillas del río Estrimón, entonó canciones tan tristes que todos los dioses y todas las ninfas le incitaron a descender al inframundo, donde, con la ayuda inestimable de su música, consiguió sortear mil y un peligros, conmoviendo a demonios y tormentos.
Una vez hubo llegado ante Hades y Perséfone, dioses regentes del Inframundo, utilizó de nuevo su música consiguiendo convencerlos de dar a Eurídice la oportunidad de regresar al mundo de los vivos. Pero pusieron una condición: Orfeo debía caminar siempre delante de ella y no mirarla hasta que ambos hubieran llegado arriba, y los rayos del sol hubieran bañado por completo a Eurídice.
El camino de regreso se hizo terriblemente largo. Orfeo se mantenía sus ojos al frente a pesar de las enormes ansias que le invadían de admirar a su amada. No se volvió ni aún cuando los peligros del Inframundo los acechaban.
Ya en la superficie, Orfeo, al borde de la desesperación, giró la cabeza creyendo que todo había pasado, pero Eurídice aún tenía un pie a la sombra y, en ese preciso instante, se desvaneció en el aire, ya sin posibilidad de volver de nuevo.








